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lunes, 28 de enero de 2013

"Pía, Hache y las margaritas"


Érase una vez, una sesión de fotos...


Hace algunas noches, alguien que me conocía a la distancia, conversó conmigo. 
En medio de esa deliciosa conversación, me comentó que por lo que había visto de mí (desde esa cercanía lejana que generan las redes  y medios varios), pensó que yo podía ser una ególatra insoportable. Se alegraba de haberme conocido, porque veía que yo no soy así. Algo parecido me habían comentado otras veces, incluso personas que ahora son grandes amigos.

Domingo por la mañana. Me dirigía a la sesión de fotos con Carmen Hache, nunca planteamos nada muy concreto acerca de lo que haremos, sino que trabajamos juntas en crear algo real, que surja del momento en el que estamos. 
En el bus hasta su casa/estudio, le di vueltas a lo que quería buscar en estas nuevas fotos y, cuando me recibió en su blanco hogar, le espeté decidida: "Me han hecho un par de comentarios, y he estado pensando que quizás, a veces se nos va un poco la pinza con las fotos, y la imagen que transmitimos es 'demasiado' fuerte. Quizás estaría bien que nos relajáramos un poco y mostrásemos algo más cercano, más pequeñito… Nunca hemos hecho eso."



Así, empezamos a pensar en cómo lograr esto con los elementos que teníamos a nuestro alcance. Quizás suavizar el maquillaje, usar objetos 'amables', y mostrar algo más sosegado...
A mí no me pregunten qué pasó, pero esta sesión se convirtió, de pronto y sin avisar, en la MÁS PUNKY de todas sesiones las que hemos hecho!
Me poseyeron Puck y Baco al mismo tiempo. Empecé a agregar sombra, sombra y más sombra negra a los ojos. El peinado se fue a tomar por saco. Cada vez nos asalvajábamos más y más!!!



Amigos, mi corazón es tierno y dulce, y mi espíritu rebelde y radical.
Mi corazón es feliz casi con cualquier cosa, mientras pueda cantar, pero a la vez mi espíritu grita "¡A POR TODAS!"...

Imposible explicarle a mi espíritu lo de la sesión 'tranqui'.



Aquí, un momento bisagra en la sesión:

Yo, sentada en una silla. Caótico pelo, sombra de ojos aplicada cual brea. Carmen dispárandome su arma diafragmática como si se fuese a acabar el mundo. 
Veo una botellita delicada con un ramito de pequeñas margaritas adornando una mesilla.

Pía          - Carmen… puedo usar esas flores?
Carmen -  Sí, claro.
Pía          -  Pero, las voy a estropear un poco.
Carmen - Sí, sí, no pasa nada.
Pía          - Ah, me las voy a comer.
Carmen - Perfecto, ya han durado demasiado.

Empecé a comerme el ramo de margaritas, mientras Carmen me ametrallaba con su disparador.

Más tarde, recogiendo, comentamos: 

"Y lo de la sesión sencilla y cercana???"

"Pues… para la próxima!…"

P.D.: No sé qué coño tenían las margaritas, pero aún me escuece la lengua!