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domingo, 3 de julio de 2011

Crónicas: Concierto en la Villa Romana La Olmeda

Un concierto en Palencia


Con este espectáculo, tenemos la suerte y la alegría de poder tocar en sitios fantásticos y rodeados de gente que apoya y aprecia nuestro trabajo.

El pasado 23 de junio nuestro CABARET, ha ido a llevar su música al escenario más inesperado y maravilloso que podía imaginar para aquél día: la Villa Romana "La Olmeda".

Invitados por la Diputación de Palencia, "aterrizamos", después de algunas horas de coche, en este maravilloso espacio que es el resultado de tantos factores y personas que resulta emocionante sólo el pensarlo.

Los orígenes de esta villa romana se remontan a fines del siglo I, durante el siglo IV se levanta un nuevo edificio en este emplazamiento, en el que se ha centrado el trabajo arqueológico. Es un edificio de ¡más de 4.400 metros cuadrados!

Al llegar a las puertas del moderno edificio que enmarca y protege la villa, no nos imáginábamos la maravilla con la que nos encontraríamos un momento después:
mármol, columnas y unos mosaicos tan bellos en los suelos de salones y habitaciones, que durante la visita guiada, no fui capaz de (ni quise, en realidad) contener lágrimas de emoción al contemplar aquellos trabajos que como por arte de magia tenía ante mí, después de siglos y siglos de haber estado enterrados y a punto de perderse, de no ser porque en 1968, Javier Cortes, dueño de la finca, decidió realizar unos trabajos de terraplenación en unas tierras de labor en Pedrosa de la Vega, 60 kms al norte de la capital Palenciana.

El Concierto

La prueba de sonido fue especial, ya que el propio espacio, por sus dimensiones y características sonoras, no era nada habitual.
Para llegar hasta el "escenario" (es una zona delimitada por las sillas del público), tuve que atravesar una pasarela de madera, mientras Juan Sánchez al piano y Raúl Márquez al violín ya tocaban las primeras notas del concierto. Muchísima luz para un cabaret: los cristales gigantescos de la moderna construcción, dejaban entrar toneladas de sol a las nueve de la noche.
No había alcohol, ni humo... mas estábamos rodeados y apoyados por la belleza del sitio.
La magia que a veces se genera gracias a las medias luces, un ambiente íntimo, humos o alcoholes, estaba allí presente a través de la historia, el arte, la belleza del sitio y de la mucha calidez de la audiencia.
Atención total, risas, aplausos, alguna mirada tímida...
Y terminaron todos cantando con nosotros.
Al acabar el concierto, se lanzaron a abrazarnos y saludarnos.
Qué noche tan guapa!