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lunes, 27 de febrero de 2012

Adiós CHARCUTEMÚSICA

Adiós CHARCUTEMÚSICA



En estos tiempos duros, aquellos que nos dedicamos a asuntos tan "innecesarios" como los relativos a la cultura, miramos perplejos cómo, poco a poco, lo intentes como lo intentes, es cada vez más difícil ganarse la vida.

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Hace casi un año, asistí encantada a ver cómo unos amigos (Scott Singer y Miguel Bestart) tocaban en un local de lo más atractivo: Casa González.

Un sitio en el Barrio de la Letras, en el que, además de degustar vinos y otras delicatessen, también se podía escuchar buena música. Eso sí: sin amplificación de ningún tipo, ya que aunque sean unos decibelios mínimos los alcanzados (incluso menos de los que cualquier local alcanza con sólo poner música de fondo) el mero hecho de que estos sonidos provengan de músicos en directo, los convierte en sonidos prohibidos y "penalizables". Por lo tanto: nada de amplificación.

Me encantó el lugar, así que hablé con sus dueños, y me ofrecieron tocar allí una vez por semana. A partir de entonces, actué con distintos músicos en aquél lugar, cada martes. Lo que al principio parecía algo fuera de sitio (un concierto en una quesería), se convirtió en tradición, y cada vez más gente se acercaba a escucharnos. Se empezó a trabajar con reservas, para asegurarnos de que hubiese mesas disponibles y el espectáculo cobró fuerza propia.
Lo bautizamos: "CHARCUTEMÚSICA".



Siempre en acústico, sin amplificación alguna, algo complicado para una cantante, puesto que los sonidos de copas, camareros, puertas etc. "compiten" en el espacio sonoro. Esto mismo convirtió nuestros conciertos en algo especial, ya que se necesitaba silencio y complicidad entre nosotros (los músicos) y quienes estuviesen compartiendo ese rato desde sus mesas. Era algo íntimo y lleno de interacciones casuales, buscadas o sorpresivas.

Interacción con el público

Nos situábamos en el escaparate para actuar, de espaldas a la calle, y casi todo el que pasaba por la acera se detenía asombrado a observar el concierto: el paseante se enfrentaba así, con el cristal de por medio, al público del interior del local y las miradas entre transeúntes, comensales y músicos, dieron siempre mucho juego y nos divertían mucho.

Ancianita a través del cristal, mirando la actuación
Unos chicos riéndose mientras yo bailo para ellos, y Guille supervisa.


Hace unos pocos días, me llamaron de Casa González: TERROR. Han empezado a poner multas a diestra y siniestra en los sitios que, aún sin amplificación, alberguen cualquier tipo de actuaciones.

Nos enteramos de que se ha multado a algún local por tener monólogos (incluso sin que se utilizara ningún tipo de microfonía).
Entonces... ¿Cuál es la diferencia entre un monologuista sin amplificar y un señor que propone un brindis en el cumpleaños de un amigo? Si las prohibiciones eran por un tema de contaminación acústica como nos decían, está claro que estas nuevas multas y prohibiciones, sobran.

Y en tiempos en los que conseguir actuaciones es cada vez más difícil para los músicos, estas nuevas normas (aún no sabemos de qué ordenanzas derivan, pero pronto nos pondremos al tanto) nos parecen un despropósito, ya que en espectáculos como estos que había en Casa González martes y miércoles, se lograba que todos los implicados saliesen ganando: los comensales disfrutaban de un espectáculo gratuito en días de semana, los músicos tenían un sitio en el que actuar con una periodicidad garantizada, y el local recibía más clientes de lo usual aquellas noches.

Explíquenme señores esta voluntad tan grande que hay de pronto de dificultar el que pueda hacerse música en Madrid.
Varios compañeros de oficio han escrito en el grupo de Facebook de la Asociación de Músicos de Madrid, que en los últimos días se ha multado y requisado instrumentos a varios músicos que tocaban en las calles.

Esto es una pena, es incomprensible y convierte a la ciudad en un sitio menos musical y menos vivo.

Así que por ahora, si no queremos que nos multen o nos requisen instrumentos:

Adiós Charcutemúsica.




PD: Si sabéis de más casos de cierres de locales por motivos parecidos o de multas a músicos de calle, por favor comentádnoslo aquí.


Las fotos de esta entrada pertenecen a Carmen Hache